No hay mejor día que escribir un sábado por la noche, así de antisocial soy, pero da igual.

Hola a todos, o alguien por ahí, que haya acabo en mi blog, para bien o para desgracia.
El otro día estaba almorzando con mi madre y mi hermano, y empezamos a hablar sobre nuestros familiares que han fallecido, y como era de esperarse acabé llorando ;(también descubrí que puedo hacerme llorar por cualquier tontera pero les prometo desde el fondo de mi corazón que las lágrimas que derramaron mis ojos raros, fueron reales :c)
Pues, nos acordamos de mis bisabuelos fallecidos, y necesito contarles la historia de ellos antes de partir para que me entiendan.
De parte de mi papá tenía a mis dos bisabuelos vivos cuando nací.
Primero voy a contarles sobre mi bisabuelo Aníbal.
Hombre al que amo con todo mi corazón y él llenaba mis días de alegría, a pesar de que solo fuera con el pensamiento, porqué vivía a 2 horas lejos de mí.
Por él estudié la flauta traversa (si no saben que es, corran a ponerlo en Google imágenes) porque tuvo una banda y pues ya fue de familia seguir estudiando música, pero tampoco era obligatorio.
Me acuerdo cuando se enfermó yo tal vez tenía 6 años, no eran tan pequeña del todo, pero tampoco tan grande para asimilar las cosas. Y cuando estaba internado en el hospital, ya mi familia sabía que no lo íbamos a tener más tiempo. Debido a mi corta edad no se me permitía entrar al la parte donde se encontraba mi bisabuelo. Y mi abuela, nuera de él, se vio en la obligación de llevarnos a despedirnos de él. Me acuerdo que entramos junto a la ayuda de una señora, por la cocina del hospital, hasta llegar a su cuarto, tampoco es que recuerde mucho, pero si lo necesario.
Llegué a su cuarto y estaba él. acostado, no sé si sabía que íbamos a ir, pero se emocionó, y yo también estaba emocionada por verlo: me acuerdo que me dijo que me quería mucho, que sea una buena niña, que ame y obedezca a mis padres. Me besó en el cachete y me abrazó.
Mi mamá dice que las personas en sus últimos días, se ponen mejor, hasta se recuperan un poco, y creo que es verdad. Él estaba feliz, a pesar de que lo notaba un poco un poco débil, pero lo veía casi de la misma manera.
Y de lo que no me había dado cuenta hasta ahora es que pensé que iba a volver, mi mente imagino que a los pocos días estaría en casa, otra vez conmigo, no en un ataúd. Y recién en ese momento, me di cuenta de que la despedida era real, y ya había pasado. Como dije era niña, pero me sorprendió el hecho de que a pesar que ya haya crecido, y también he dejado de creer en algunas cosas, y entender otras, jamás pude llegar a analizar, que la muerte de mi bisabuelo había ocurrido, y yo seguía esperando por él, hasta la actualidad. Y tal vez por eso, su ida no me dolió tanto.
Espero que me hayan llegado a comprender.
Este post, lo voy a dividir en 2 o 3 partes, así que esperen el siguiente :)

